Escuela de Ingeniería Química

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"Explorando la Innovación Estudiantil: Destacando los Proyectos de la Segunda Edición de la Feria de Biorreactores de la Escuela de Ingeniería Química de Univalle"


 

El 13 de diciembre de 2023, la Escuela de Ingeniería Química de Univalle celebró la Segunda Feria de Biorreactores, un evento que, un año después, sigue siendo un referente de creatividad e innovación para los estudiantes que participaron. Organizada en el marco del curso de Reactores Químicos y Biológicos, dictado por el Profesor Titular Howard Ramírez Malule, la feria mostró la capacidad de los estudiantes para diseñar y construir biorreactores de bajo costo, con aplicaciones industriales y científicas.

A lo largo del evento, el profesor Howard compartió su visión sobre los objetivos del curso y la importancia de la feria como plataforma de aprendizaje práctico. “Mi visión para este curso es que los estudiantes no solo comprendan el dimensionamiento teórico de los biorreactores, sino que también sean capaces de construirlos con recursos mínimos,” afirmó. Esta filosofía quedó claramente reflejada en los proyectos presentados, donde la creatividad y la innovación fueron protagonistas.

 

Proyectos destacados: Innovación en acción

Entre los proyectos más memorables, Marlon Balanta y su equipo presentaron un reactor por lotes a partir de un beaker modificado. Utilizando una bomba de pecera para agitar un medio de cultivo con hongo Aspergillus, lograron producir ácido cítrico, una sustancia clave en diversas industrias. Andrés Sanjuan, miembro del equipo, explicó cómo la producción a bajo costo de ácido cítrico puede tener un gran impacto en sectores como el de alimentos y cosméticos.

En un enfoque diferente, Mauricio Fortaleche y Liam Erazo utilizaron pulpa de coco como soporte para cultivar un hongo que produce enzimas esenciales que degradan acetaminofén, mostrando el potencial de soluciones biotecnológicas en la industria farmacéutica.

 

Sostenibilidad como eje central

El compromiso con la sostenibilidad también estuvo presente. Pablo Sánchez y Juan Carlos Henao construyeron un reactor para producir biodiésel a partir de aceite reciclado, contribuyendo a mitigar los impactos ambientales de este residuo altamente contaminante. Su ingenioso diseño de bajo costo destacó como una solución viable para la producción de combustibles más sostenibles.

Por su parte, Mariana Gómez, Daniel Solarte y Allison Jiménez presentaron un fotobiorreactor de placas planas diseñado para captar de manera eficiente la luz solar. Su proyecto de fermentación combinando levadura y microalgas para la producción de biomasa, no solo mostró innovación tecnológica, sino también un enfoque hacia la economía circular.

 

Brandon Albán y Juan Camilo Jiménez trabajaron en la producción de PHA, un polímero bioplástico y biocompatible, en un reactor modo batch con un agitador y un sensor de pH programado con Arduino. Detallaron el proceso de preparación del medio semilla y cómo la bacteria consumía compuestos específicos como la glucosa para producir el polímero dentro de sí misma.

Reflexiones del profesor Howard: La esencia del aprendizaje práctico

A lo largo del evento, el profesor Howard Ramírez Malule ofreció valiosas reflexiones sobre los propósitos del curso y el futuro de la feria:

-¿Cuáles son los objetivos específicos que los estudiantes deben alcanzar al diseñar y construir su propio biorreactor?

  “Generalmente, los cursos de diseño de biorreactores se centran en aspectos teóricos, pero rara vez incluyen la construcción real. Mi objetivo es que los estudiantes no solo comprendan el dimensionamiento teórico, sino que también puedan construir biorreactores funcionales con recursos limitados. Esto les permite desarrollar una visión holística de la ingeniería química, abarcando transferencia de calor, mecánica de fluidos y materiales, aplicando sus conocimientos a soluciones industriales reales.”

-¿Cómo se evaluará el rendimiento y la eficacia de los biorreactores construidos?

  “El proceso de evaluación tiene tres etapas: primero, la creatividad y la capacidad de construir biorreactores de bajo costo; luego, lineamientos mínimos durante la construcción; y finalmente, la puesta en marcha en la feria. A largo plazo, planeamos llevar este evento a nivel nacional, organizando unas olimpiadas de biorreactores de bajo costo con la participación de universidades de todo el país. Los criterios de éxito incluirán la eficiencia del diseño, la funcionalidad y, por supuesto, el costo reducido.”

¿Existen recursos o apoyos adicionales que los estudiantes puedan utilizar?

  “Los recursos principales provienen de los propios estudiantes, aunque hemos brindado apoyo en algunos componentes como sensores. Queremos fomentar la innovación dentro de restricciones económicas, lo que refleja la realidad de la industria, donde las limitaciones de presupuesto son comunes.”

¿Cómo se proyecta la feria a nivel nacional y cuáles serían sus beneficios?

  “Mi visión es organizar unas olimpiadas nacionales de biorreactores de bajo costo, promoviendo la colaboración entre universidades. Esto beneficiará a la comunidad educativa al fomentar la innovación, el trabajo en equipo y la creación de soluciones sostenibles y económicamente viables en ingeniería química y biotecnología.”

 

Un legado de innovación y aprendizaje

Hoy, casi un año después, la Feria de Biorreactores sigue siendo un referente de lo que los estudiantes de ingeniería química pueden lograr con ingenio, creatividad y recursos limitados. La visión del profesor Ramírez Malule de combinar teoría y práctica en un entorno desafiante ha dejado una huella que inspira a futuras generaciones a seguir innovando en el campo de la biotecnología.